Déjenme compartir con
ustedes un poco de mi
historia...
Tengo 23 años y mi
compañero del alma Joe tiene
27. Hemos estado juntos
durante 5 años y
comprometidos durante 3.
Tenemos una relación
próspera, hermosa, sienpre
funciona y sale adelante contra
viento y marea. Ambos
tenemos intereses comunes en
las artes (él es un talentoso
músico y yo disfruto de las
artes visuales) la naturaleza el
aire libre y viajar. A veces nos
parecemos demasiado.
Alrededor de finales del verano
de 1998, Joe y yo
comenzamos a hablar de
formar una familia. Entonces
dejamos de usar protección y
enseguida salí embarazada de
nuestro pequeño bebé. Joe
sabía que yo estaba
embarazada antes que yo, una
semana antes me tocaba la
regla, todavía él estaba en la
cama, yo me le acerqué a
darle un beso, y él me preguntó
si yo tenía puesto algún
maquillaje (lo cual no
acostumbro a usar) le dije que
no y entonces me dijo "estás
muy radiante." Nos miramos
fijamente entónces pensé
¿estaré embarazada? "¡nah!"
Durante esa semana él me
estaba insistiendo en que me
hiciera la prueba, hasta que la
hicimos y dió ¡¡¡POSITIVA!!!
Enseguida nos vimos
atravezando por todas esas
sensaciones abrumadoras
de entusiasmo y alegría.
Mi embarazo fue fácil. Me
encanta estar en estado, estar
íntimamente conectada con
nuestro bebé y
disfrutando cada nueva
sensación. Todavía me
sorprende que nos unimos y
que creamos este niño
hermoso que es una parte de
nosotros.
De nuevo mi embarazo fue sin
novedad. Comencé a tener las
contracciones de braxton
alrededor de los 4 o 5 meses y
en adelante se hicieron más
intensas. Los 2 últimos
meses tuve falsas alarmas, y
cuando empezó realmente el
trabajo no creí que era algo
"verdadero".
Mi hijo decidió tomarse todo
su tiempo antes de reunirse
con nosotros. Vino cuatro días
pasada la fecha y perdí el
tapón mucoso. No había
sangre u otro indicio de parto y
no estaba realmente segura de
que aquello fuera el tapón
mucoso. Dos días más tarde,
el 31 de julio, mi madre debía
llegar a la ciudad, así que
limpié mi apartamento de
punta a cabo. No me senté
hasta que no estábamos
camino del aeropuerto.
Mientras caminábamos hacia
la terminal empecé a sentir
contracciones suaves,
irregulares. Joe dijo "ese es él
" pero yo determiné que era
una falsa alarma.
Después que nos reunimos
con mi mamá todos nos
dirigimos a nuestro
apartamento. Joe estaba
ayudando a entrar su equipaje
y mi madre y yo decidimos
seguir a la tienda a comprar
algunos comestibles. La
caminata hacia la tienda
parece que ayudó a que
empezaran las contracciones,
porque estas empezaron con
mucha más fuerza y
regularidad. Ésa era nuestra
señal y fuimos a casa. Joe me
preparó un baño para que me
relajara y saber si era una falsa
alarma (la comadrona dijo que
esa era una manera de
determinarlo). Las
contracciones continuaron
viniendo y yo estaba
definitivamente empezando a
parir. La espalda me dolía con
cada contracción y mientras
estas se hacían más fuertes, el
dolor de espalda se iba
intensificado. Después de
algunas horas fuimos al
hospital de maternidad. El
parto progresaba rápidamente
entre 4 y 8 centímetros de
dilatación en alrededor de las
2 horas que trabajé
principalmente en la ducha.
Ayden venía de nalgas, lo que
hacía que las contracciones se
concentraran en mi espalda.
Hice la mayor parte del trabajo
sin ninguna ayuda, hasta que
no pude más y casi rogué para
que me dieran algún alivio.
Antes de que hiciéramos nada,
intenté tomar un poco más de
ducha, pasear por la
habitación, balancear las
caderas, masajes de espalda
y a la larga se rompió la fuente
pero nada ayudaba. Todo sin
mencionar que empecé a
vomitar por el dolor y hubo que
ponerme una intravenosa
contra los vómitos y las
nauseas, tuvimos que decidir
qué sería lo mejor para el
bebé. Decidimos por una
pequeña dosis de epidural,
que me permitiera todavía usar
mis piernas para hacer
cuclillas. ¡Ahhhh, que alivio!
Estuve empujando por más de 2
horas, este pequeño
muchacho era obstinado!
Estaba dando una señal de
socorro con su posición
trasera y yo estaba empujando
durante mucho rato. Tuvieron
que hacerme una episiotomía y
en lo adelante solo pujé un par
de veces más. Ayden Sealth
Groothoff-Ross nació a
las 5:20 de la mañana del 1 de
agosto de 1999.
Inmediatamente me enamoré
de nuestro pequeño
muchacho. Estaba hermoso,
caliente y sucio, me sentía
como si estuviera en un sueño,
no podía creer realmente que
él estaba finalmente aquí!!!
Rosado sano gritando cuando
vino al mundo... pero sus gritos
eran como música angelical a
mis oídos. La voz del
chiquitín que había llegado
después de tantos meses de
espera.
El parto no fué en nada como
lo había planeado o previsto ...
había planeado un parto
natural, sin intervenciones.
Nunca se puede saber cómo
va a ser el parto, eso lo había
aprendido. Pero una cosa sí
estuvo asegurada, la lactancia
que vino naturalmente a Ayden
y él a ella. Desde la primera
vez que se enganchó lo hizo
perfectamente, justo
cómo siempre me lo
imaginé. Nunca tuvimos
problemas con el enganche y
la colocación, solo me dió
dolor en los pezones durante
las primeras dos semanas.
Las compresas calientes
ayudaron con la inflamación y
el aceite y la vitamina E
curaron los pezones
agrietados.
Incluso desde el parto, Ayden
ha lactado sin problemas. En
eso me siento bendecida,
porque tengo una amiga muy
cercana que ha tenido
problemas y es muy
desgarrador. Así pues, nunca
pasa un día en que no me
sienta premiada por tener la
delicidad de amamantar. Mi
corazón está con las madres
que tienen problemas y una
sensación de fracaso por no
poder amamantar, porque hay
cosas que escapan de nuestro
control.